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martes, 13 de diciembre de 2011

BLUE CHRISTMAS - TRISTE NAVIDAD


BLUE CHRISTMAS
Por Enrique Arteaga Sustaita

Esta canción es “hermosamente triste” y aún cuando en la versión de Vince Gill, que les presento, el vídeo sugiere una navidad alejado del ser amado por motivos de la guerra, la letra original sugiere otro motivo de separación y… ¡me estoy suponiendo el peor! y es que la letra es tan obvia.
Si por “mera coincidencia” ahorita estamos desempeñando el papel del protagonista perdedor de esta historia ¡no vamos a estar llorando siempre!, lloraremos un rato, sí, un tiempo razonablemente corto –nos servirá de catarsis- pero después debemos dar vuelta a esa hoja del pasado, cerrar ese capítulo; de plano… ¡vaciarlo de la papelera de reciclaje, desde donde ya no podamos rescatarlo!
Pasado ese tiempo podremos escuchar de nuevo esta “hermosamente triste canción de amor” (¿o desamor?) solo que esta vez ¡ya no lastimará nuestro corazón!... ¡Os lo juro!
¡Salud!
 Enrique Arteaga Sustaita.

BLUE CHRISTMAS
Traducción conceptual, no literal

Esta navidad estaré muy triste sin ti, tan triste y… lo peor, ¡pensando en ti!. Ni siquiera la decoración del árbol con sus refulgentes colores rojos sobre el apacible verde llamará mi atención, ya nada será lo mismo ¡porque no estás conmigo!.
Tan cierto es que mi navidad será tan triste, tan triste, que cuando el dolor de tu ausencia me lastime, ¡tú estarás disfrutando de tu blanca navidad! …


BLUE CHRISTMAS
Words and Music by
Billy Hayes and Jay Johnson

I´ll have a blue Christmas without you;
I´ll be so blue thinking about you.
Decorations of red on a green Christmas tree
Won´t mean a thing if you´re not here with me.

I´ll have a blue Christmas, that´s certain;
And when that blue heartache starts hurtin´,
You´ll be doin´ all right with your Christmas of white,
But I´ll have a blue, blue Christmas.








domingo, 13 de marzo de 2011

RECETA PARA EL MAL DE AMORES

Para el mal de amores no hay remedio más eficaz que el siguiente:
 Son dos reflexiones, una de Manuel Gutiérrez Nájera y otra del vulgo mexicano:
"¡Qué importa lo fugaz de los amores, también expiran jóvenes las rosas!" y...
"No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los aguante", respectivamente.
Aplíquense ambos, a discreción propia, conforme a las acometidas de los recuerdos, siempre acompáñelos de alguna bebida espirituosa -“A grandes males, grandes remedios”-, ésta, deberá aplicarse de manera moderada, de no ser así será "Peor el remedio que la enfermedad". Ayudará muchísimo rodearse de amigos querendones y el buscar objeto metálico puntiagudo capaz de hacer desalojar otro de iguales características del lugar reservado para los buenos sentimientos (“Un clavo saca otro clavo”).

 En caso de persistir el mal, habrá necesidad de utilizar la ayuda de un revulsivo, capaz de hacer desalojar el humor salino acumulado en el cofre de las penas por tantísimo tiempo y entonces sí: ¡llórale que llórale mi hermano!, hasta depurar, en tantas sesiones catárticas como lo requiera, el órgano afectado por el mal.

¡OJO!: EL ABUSO DE ESTOS REMEDIOS PUEDE CAUSAR ADICCIÓN, ¡PREGÚNTENME A MÍ!

¡Salud!...
Enrique Arteaga Sustaita.

ENLACE RELACIONADO




Manuel Gutiérrez Nájera
http://www.los-poetas.com/l/naj1.htm

¿Por qué de amor la barca voladora
con ágil mano detener no quieres,
y esquivo menosprecias los placeres
de Venus, la impasible vencedora?

A no volver los años juveniles,
huyen como saetas disparadas
por mano de invisible Sagitario;
triste vejez, como ladrón nocturno,
sorpréndenos sin guarda ni defensa,
y con la extremidad de su arma inmensa
la copa del placer vuelca Saturno.

¡Aprovecha el minuto y el instante!
Hoy te ofrece rendida la hermosura
de sus hechizos el gentil tesoro,
y llamándote ufana en la espesura,
suelta Pomona sus cabellos de oro.

En la popa del barco empavesado
que navega veloz rumbo a Citeres,
de los amigos del clamor te nombra,
mientras tendidas en la egipcia alfombra,
sus crótalos agitan las mujeres.

¡Deja, por fin, la solitaria playa,
y coronado de fragantes flores
descansa en la barquilla de las diosas!
¿Qué importa lo fugaz de los amores?
¡También expiran jóvenes las rosas!