Les presento a mi compadre… y amigo, José Alfredo Jiménez;
el único que nunca me abandona, ni me desampara… no como otros (u otras) ¡jajaja! José Alfredo siempre está conmigo, en las buenas y en las malas… Somos… como muy similares… nos matan las pasiones…
que si te quieren, porque te quieren, que si no, porque no te quieren. Hay un
denominador común que me hermana con él: la manera de amar, de sentir… de sufrir, de morir… Claro que no la
recomiendo porque es un placer insano… algo como... encontrar placer en el dolor…
condición indispensable para ser bohemio, que entre paréntesis, el serlo, no es
algo que escojas, que puedas comprar, que lo decidas ser así… Ser bohemio es
algo que te toca por suerte, en donde tú no tienes decisión ni opción de escoger
o renunciar… Es también una condición que eventualmente te pueda doler, sin
embargo es algo que tienes que aceptar, porque es como nacer con los ojos o la
piel de determinado color, no puedes hacer nada por cambiarlo. Así las cosas…
levanto mi copa y les deseo lo mejor de la vida: amar… ¡a cualquier costo! ¡Salud! Enrique Arteaga Sustaita.
Va un señor, ya entrado en años, al médico y le dice: — ¡Ay doctor tengo un problema
muy grande!: fíjese que yo antes era un tigre en la cama y... ahora solo soy un
pobre gatito. ¿Qué me pasa doctor?
— Mire le voy a ser sincero: los hombres tenemos
una vida sexual limitada, ¿cómo le explico?… haga de cuenta que todos tenemos
la capacidad de tronar mil quinientos cohetes y cuando se acaban, pues se
acaban, a lo mejor a usted ya se le acabaron.Responde el señor: “Bueno doctor, pues que yo recuerde, según las mujeres que he tenido... solo
me he tronado como unos mil doscientos cohetes.”
Y le contesta el doctor: “¿Ah sí, y
los que le tronaron en la mano, qué?