domingo, 9 de octubre de 2016

¡A VER SI ME ALCANZA!


¡A VER SI ME ALCANZA!
Por Enrique Arteaga Sustaita.

En un tiempo trabajé de vendedor de autos en una agencia de prestigio, aquí en Chihuahua. Nos platicó el Gerente de ventas una anécdota: “Una vez apareció por aquí un campesino de guaraches y anduvo husmeando por los exteriores de la agencia en donde teníamos en exhibición los camiones de carga. Los vendedores no hacían caso de sus preguntas o a regañadientes contestaban a alguna de ellas y se retiraban”. Para el viejo zorro de ventas la actitud de aquella persona atrajo su atención; le atendió, más por cortesía que por cualquiera otra cosa. Ya en la oficina, pensando el gerente que ya la broma había ido demasiado lejos al asegurar el campesino que quería comprar el camión de contado, grande fue su sorpresa al vaciar el campesino, sobre el escritorio, de una bolsa de ixtle que en aquellos años se conocía como “red” y en la que nadie antes había reparado, infinidad de fajos de billetes de diversas denominaciones al tiempo que decía: “¡A ver si me alcanza!”. Por supuesto que compró el camión, que le tuvieron que llevar hasta su ranchito. ¡Caras vemos!..



jueves, 22 de septiembre de 2016

CREDO AL AMOR


Credo al Amor
Por Enrique Arteaga Sustaita

Musa Auxiliadora: estoy en agonía, tendido en el desierto de la desesperanza; he dejado de creer en el amor, lo que era mi sustento; dedícame algo que me regrese a su sendero. Rescátame, apiádate de mi alma; dime una sola palabra que me regrese del pasillo de la muerte... susúrrame al oído un credo al amor… quizás aún te logre escuchar… ¡y salves mi vida! – Enrique Arteaga Sustaita. 29 de Julio de 2016.

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lunes, 8 de agosto de 2016

ALMA DE VOLCÁN


Alma de Volcán
Por Enrique Arteaga Sustaita

Eres como te soñé: obra de arte en mármol de Carrara... alma de volcán, pasional, de ensueño… Quedaron impresos en mi mente todos y cada segundo del fortuito encuentro… y en mis manos cada centímetro de la geografía de tu cuerpo… enloquecieron mis sentidos tus besos, tus abrazos… la esencia de tu ser… la miel de tus labios… el calor de tus caricias… la tersura de tu piel…  la mutua ofrenda a Eros en el altar del placer… La tarde languideció sorprendiéndonos: dos almas redimiendo al tiempo al amparo del amor.