lunes, 25 de agosto de 2014

BRINDAREMOS POR ÉL- LETRA Y AUTOR DE LA CANCIÓN, CANTA MASSIEL



Brindaremos por él
L. y M. José Luis Perales
Canta Massiel

Deja de pensar y cuéntame 
ya sé que ayer estabas junto a él y hoy se ha ido 
ya se que has compartido junto a él 
la noche tibia y el amanecer, 
ya sé que has descubierto junto a él la dicha... 
ya sé que se ha parado tu reloj, 
pero ahora mismo vas a echarlo a andar, 
es pronto para dar por un amor la vida. 

Bailaremos un vals, 
Tomaremos después una copa de más 
y hasta que salga el sol cantaremos al son 
de una vieja guitarra. 
Brindaremos por ti, 
brindaremos por él, 
porque le vaya bien 
y mañana verás que es mejor olvidar 
que llorar por amor. 

Vuelve a sonreír olvídale, 
la vida es ancha y estos golpes del amor se olvidan, 
después de cada noche nace un sol 
y vuelven las gaviotas a volar 
después de la tristeza nacerá la dicha... 
si hoy te han maltratado el corazón 
y duerme junto a ti la soledad 
no importa porque empieza un día mas la vida. 

Bailaremos un vals, 
Tomaremos después una copa de más 
y hasta que salga el sol cantaremos al son 
de una vieja guitarra. 
Brindaremos por ti, 
brindaremos por él, 
porque le vaya bien 
y mañana verás que es mejor olvidar 
que llorar por amor.

Brindaremos por ti… etc.




sábado, 26 de julio de 2014

HISTORIAS URBANAS DE CHIHUAHUA - LA VIEJITA DEL VIVEBÚS


Historias Urbanas
A mi amigo Pepetón siempre le suceden cosas que no a todo el mundo, pero ahora solamente le tocó ser espectador: Dice que: “Venía en el bus urbano y entre la demás gente, venía un borrachito de pie. Sentada, venía una señora de la tercera edad, menudita, quien al llegar el bus a la estación de Venustiano Carranza y Niños Héroes, con gran dificultad se puso de pie y sí, también acusaba cierta discapacidad motora. Tan pronto el borrachito se dio cuenta de la situación, en menos de lo que te platico, tomó a la señora en vilo y ésta, por más esfuerzos que hacía, no podía ni tocar el piso. –No tenga miedo madre –decía el borrachito repetidamente- conmigo viene segura. Con gran rapidez el borrachito depositó a la viejita, segura –como lo había dicho- fuera del bus instantes antes de que cerraran la puerta. Todavía los pasajeros pudieron ver a la viejita a través de las ventanas, levantar las manos amenazadoramente al tiempo que gritaba echando pestes: “¿Para qué me bajó aquí $%&/*&% si esta no era mi parada?”. El borrachito se tapaba la cara de vergüenza al tiempo que comentaba conmigo: “¡la $%&/gué! ¿Verdad?”. Mi amigo dice que asintió con la cabeza haciendo un gran esfuerzo por no soltar la carcajada. ¡Jajaja! (la carcajada es mía).

Enrique Arteaga Sustaita.


domingo, 29 de junio de 2014

MI CASA ES TU CASA - ¡FELIZ DÍA DEL ALBAÑIL!


Mi casa es tu casa
Por Enrique Arteaga Sustaita

 Desde la más lujosa mansión, hasta la más humilde de las viviendas, nuestra casa es quizás el bien material más amado por nosotros. Por muy humilde que sea, es el lugar en donde quisiéramos estar por siempre: después de un día fatigoso, de una dura jornada de trabajo; después de un largo día de diversión o harto de vacacionar, etc. Es el lugar en donde te sientes más seguro, tranquilo, a resguardo del inclemente sol o de las gélidas temperaturas. Es el continente de nuestro hogar, donde pasamos alegrías y quizás tristezas, al lado de nuestros seres más queridos: nuestra amada familia –incluso en la soledad. Es un bien tan valorado que no dudamos en ofrecerlo a nuestros amigos como lo mejor que tenemos para compartir y así lo hacemos. Hasta el infortunado paciente desahuciado prefiere pasar sus últimos momentos en la tibieza del sagrado recinto en vez de las frías paredes de un ultramoderno hospital… Pero… hay alguien que sin conocernos, puso todo su amor, esfuerzo y empeño en procurar que nuestra morada quedara perfectamente bien construida –y bonita: Él y sus colegas todo lo hacen con amor: desde las zanjas que abren para el “renchido”, base para los cimientos, el armado de los “castillos”, “alma de acero” de las columnas y trabes que sostendrán firmemente muros, paredes y la pesada loza del techo; las proporciones exactas de sus mezclas, la celosa observancia de la gota del nivel y el perfecto alineamiento de los bloques y ladrillos al fiel del hilo, la milimétrica exactitud de los cortes de la cerámica para que cuadren perfectamente al sitio caprichoso del marco de una puerta; el perfecto perfilado de los enjarres y del yeso, etc. Todo esto bajo la supervisión de un profesional de la construcción o per se, porque a fuerza de años en el oficio, conocen a la perfección el teje y maneje del mismo, a tal grado que ingenieros civiles bisoños, a su vez, aprenden mucho de estos valiosos trabajadores de la construcción: los albañiles.

Al albañil no lo mueve ni lauros ni gloria. Su satisfacción ya la obtuvo en el amor que puso en su trabajo diario. Su orgullo es llevar, el “día de raya”, el bendito sustento para su esposa e hijos: su familia. Sin embargo se guarda muy propio para él, quizás a veces compartido con su familia o algún amigo, el genuino orgullo de haber sido partícipe de la construcción de un enorme edificio o de la más modesta casita. ¡Gracias hermano! ¡Feliz Día de los Trabajadores de la Construcción! ¡Feliz Día del Albañil! ¡Salud!