lunes, 1 de febrero de 2016

DE LOS SUEÑOS


De los Sueños
Por Enrique Arteaga Sustaita

© En nuestra soledad, tú y yo, seremos muchedumbre;
Seremos el brindis y la felicidad; la dicha, las risas, el encanto;
Seremos el amor, el cariño, las caricias, los besos, los abrazos;
Seremos sentimientos, ensueños, idilio, embrujo, fantasía, magia; culto a Eros;
Seremos el deseo, su esencia; la pasión, la lujuria, la avidez, la piel, el tacto, la locura;
Seremos la entrega, la comunión de cuerpos y almas; el anhelo sublime;
Seremos la cadencia, del Allegro al Vivace; el ritmo; el compás frenético y arrebatado.
Y… cuando alunicemos, seremos el clímax, el éxtasis; la ofrenda mutua en el altar del placer;
Seremos un arco iris explotando en mil estrellas de colores celebrando nuestro arribo a la gloria... Después… seremos satisfacción en laxitud; el reposo de las almas y… seremos, a la vez, un coro de ángeles cantando al amor, celebrando la génesis de los sueños cumplidos.- Enrique Arteaga Sustaita. 28 de Enero de 2016.



Póster de Obsequio para el Día del Amor y la Amistad





miércoles, 27 de enero de 2016

SE CASÓ EL ABUELO


SE CASÓ EL ABUELO 

Al quedar viudo y después de guardar luto por determinado tiempo, el abuelo ricachón de ochenta años de edad contrajo nupcias con una rozagante mujer de escasos 30 años. Pasaba el tiempo y la dama no lograba quedar embarazada por lo que el abuelo acudió al médico. El galeno ordenó un análisis de conteo de espermatozoides; razón por la que el abuelo acudió al laboratorio instalado en la misma clínica. En el laboratorio, una asistente le entregó un frasquito para depositar la muestra y lo introdujo en un pequeño cubículo para que se realizara las maniobras obvias. Pasó más de una hora y el viejito no salía por lo que la asistente tocó con insistencia la puerta del privadito, temerosa de que al abuelo le hubiera sucedido algo malo. Sale el viejito con una notoria fatiga reflejada en su rostro y se dirige a la asistente: “Señorita: media hora tratando con la mano derecha ¡Y nada!; media hora tratando con la mano izquierda ¡Y nada!; media hora tratando con ambas manos ¡Y nada que puedo destapar el frasquito!”

Autor desconocido.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

BALANCE DE FIN DE AÑO - REFLEXIÓN


Balance de Fin de Año
Por Enrique Arteaga Sustaita

El año viejo esta por fenecer; con él se van todas nuestras tristezas y nuestras alegrías, nuestras penas y nuestras dichas, nuestros aciertos y nuestros errores, nuestros éxitos y fracasos; nuestros amores y desamores, etc. Todo ello acumulado a lo largo del año. Encima de todo este montón de cosas sobresalen el odio, las ofensas, el orgullo y cosas así. Es momento de hacer el balance -si no se hizo antes, al momento de los sucesos. ¿Qué vamos a poner en qué columna? ¿Qué va en los haberes? ¿Qué en los deberes? ¡No os hagáis, jajaja! ¡Todos sabemos en dónde va cada cosa! De alguna manera, quizás lo que más no duela sean las cosas en donde tuvimos participación directa y nos ocupamos en mostrar lo peor de nosotros, lastimando a las personas -cercanas o lejanas, eso no importa. Porque de alguna manera si fuimos nosotros los que padecimos lo anterior mencionado, eso no está en nosotros remediarlo; pero si fuimos nosotros los protagonistas ejecutores ¡Eso si duele! Por una razón: el tiempo no tiene reversa, no da marcha atrás –como a veces quisiéramos- negándonos la oportunidad de remediar “aquello”; de no haber actuado así. Cuando lastimamos a las personas dejamos heridas en sus corazones difíciles de sanar y que pueden quedar ahí por toda la vida, con todas sus consecuencias. Es entonces que apreciamos lo maravilloso del perdón; ¡Cómo unas sencillas palabras emitidas desde lo más profundo de un corazón arrepentido, pueden restañar y quizás sanar a otro corazón herido! Pero para que la bondad del perdón opere, funcione, es necesaria la voluntad de perdonar. Cuando esta dualidad de voluntades hace “clic” les juro que vuelve a brillar el sol en su cielo, que quizás antes lo tenían en penumbras. Claro que esto no funciona para aquellas personas que todo se les resbala, que tienen el corazón duro, de piedra; que tienen el alma negra. ¡Allá ellos! ¡Gracias a Dios por el perdón, la vida pasada -como fuese- y la oportunidad de ser mejores en un nuevo año! ¡Dios mediante! ¡Feliz Año Nuevo! ¡Salud! – Enrique Arteaga Sustaita.